NO Confundas IDENTIDAD CORPORATIVA con IMAGEN CORPORATIVA

NO Confundas IDENTIDAD CORPORATIVA con IMAGEN CORPORATIVA

No es lo mismo la identidad corporativa de una empresa que su imagen corporativa, aunque a primera impresión puedan parecer que sí, estos dos conceptos no se parecen en absoluto en nada, y a continuación vamos a explicarte la clara diferencia que existe entre ambos.

Identidad corporativa

Aunque parezca que podemos decir que la imagen corporativa entra dentro de este concepto, lo cierto es que nada más lejos, la identidad corporativa tiene unas características completamente distintas a ser una imagen corporativa.

Según la definición que encontramos en la red, la identidad corporativa es la manifestación física de la marca, es decir, los aspectos visuales de la identidad de una organización. Más concretamente si cabe, el conjunto de señales textuales y visuales que forman al completo una marca/empresa. Todo lo que vemos y define a un negocio.

Dentro de este término, existen variantes de cómo podemos encontrar definida la identidad corporativa de una empresa, y seguro que con ejemplos lo ves todo más claro.

Los elementos que conforman una imagen corporativa pueden tomar forma a partir solamente de colores, letras o formas, algunas son más reconocibles que otras, debido a su popularidad o durabilidad en el tiempo.

Elementos de la identidad corporativa

Nombre de la empresa, es decir, la identidad verbal como definimos una marca, que por un lado es algo imprescindible, pues tenemos que denominar con letras una empresa, y, por supuesto, debe ser entendible, que se pueda recordar fácilmente y ser recomendada. Esto ocurre con nombres como VitalDent, fácil y sencillo de recordar. Logotipo. Composición visual del nombre de la marca, que debería ser atemporal para que sea imperturbable décadas después de su creación como es el caso de Coca-Cola. Isotipo, o símbolo visual en el que se apoya el logotipo. En este caso podría ser un dibujo que se añada, letra o icono que resuma a la perfección a la marca. El claro ejemplo de Nike o Adidas seguro que son fáciles de recordar, ¿verdad? Descripción de la marca, o todo aquello que sirva para aclarar a qué nos dedicamos. No es un elemento imprescindible para la formación de la identidad corporativa, aunque si cuando se trata de algo más abstracto. Claim o eslogan. Esto, al igual que el anterior, puede formar parte de la identidad corporativa, o no. Se trata de una coletilla que vaya siempre unida al nombre de la empresa, como acurre actualmente con el reformado “Amena, así de claro”.

Las tipografías con las que está hecho el logotipo. Aunque puede ser definida en función de los gustos de los propietarios de la marca, si bien es cierto que existe todo un estudio detrás de qué tipología de letras definen qué tipo de servicios y cuales, por lo tanto, serían los idóneos para definirnos. Los colores. Algo que debe llevar implícito una marca, sí o sí. Como bien sabemos, los colores transmiten una serie de emociones según su variante, y lo mismo pasa cuando los aplicamos a las marcas. La elección de uno u otro color hará que el público reciba nuestra marca de una forma u otra. Finalmente, los soportes donde vamos a disponer nuestra marca serán los que nos definan. Puede ser desde una firma en papel o correo electrónico, pasando por ropa de trabajo corporativo, lugar de trabajo, publicidad y merchandising, entre otros.

Imagen corporativa

De nuevo, para definir este concepto, que nada tiene que ver con los expuesto anteriormente, acudimos a la definición por excelencia que encontramos en la red. Así pues, la imagen corporativa no es más que cómo se percibe nuestra marca. La percepción que tienen los demás sobre nosotros como empresa y si es generalmente aceptada por su significado y servicios que presta.

Esto, aunque no es algo que se pueda controlar, sí que se puede trabajar desde un inicio, haciendo que tu estrategia de comunicación, más los servicios que prestas, sean siempre creados con cuidado, dedicación, mucho esmero y proyección.

Para provocar que tu publico te vea de una determinada manera, a ser posible siempre positiva, debemos crear una buena imagen en todo momento, con clientes, proveedores, e incluso con los propios trabajadores.

Puesto que una mala imagen sería inadecuada para una marca, y no queremos coger “Mala fama”, tenemos que mantener en todo momento las premisas necesarias para tener siempre buena impresión allá donde vamos.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *